Por Norma Guadalupe Rico Vélez.
Resumen.
La experiencia se desarrolló en la Zona escolar 044 de educación preescolar con el propósito de fortalecer la implementación del Plan de Estudio para la Educación Preescolar Primaria y Secundaria 2022 (Plan de Estudio 2022) desde la función supervisora. Se identificó que el personal directivo y docente presentaba dificultades en el dominio del currículo, derivado de contextos diversos, procesos de formación heterogéneos y limitada participación en espacios de actualización, lo que se reflejaba en la permanencia de prácticas tradicionales de enseñanza y en una débil vinculación entre disciplinas, con una transversalidad limitada que no lograba la integración de los saberes.
Ante esta situación, se trabajó de manera sistemática, mediante acciones de acompañamiento, trabajo colegiado y fortaleciendo en los Consejos Técnicos Escolares, avanzando en la apropiación de los principios de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). Se promovió la consolidación de una comunidad de aprendizaje, fortaleciendo el diálogo horizontal, la reflexión sobre la práctica y la revalorización de la autonomía profesional docente. Como resultado, se generaron avances en la articulación del currículo, en la integración de los saberes y en la transformación progresiva de las prácticas educativas, orientadas hacia una formación integral de niñas y niños desde un enfoque humanista y comunitario.
Contexto de la Zona Escolar 044
La Zona 044 está ubicada en tres municipios: siete escuelas en Cacahoatán, tres escuelas en Unión Juárez y una en Tapachula. Está conformada por diez jardines de niños oficiales y uno particular; de estos, cinco son de organización completa, tres tridocentes, uno bidocente y dos unitarios. En total, la Zona cuenta con 50 docentes y cinco directivos.
Seis escuelas integran su propio Consejo Técnico Escolar; asimismo, el colegiado que atiendo se conforma por cinco escuelas, con un total de diez docentes.
La Zona dispone del jardín de niños “José María Morelos”, el cual cuenta con espacios adecuados para el desarrollo de los Consejos Técnicos Escolares, así como para la realización de talleres de metodologías, modalidades, Evaluación Formativa, así como cursos sobre el marco curricular de la Nueva Escuela Mexicana. Esto ha favorecido un mayor acercamiento entre las escuelas y ha fortalecido el trabajo colaborativo en la Zona.
Contar con espacios pertinentes ha permitido impulsar un trabajo pedagógico más dinámico, donde el intercambio de experiencias se desarrolla de manera natural. Asimismo, un entorno escolar favorable ha facilitado la apertura a la innovación y la participación activa de los actores educativos de la Zona 044.
Propósito de la intervención
El propósito de este trabajo es transformar el acompañamiento pedagógico y de gestión en un proceso dialógico, horizontal y situado, asegurando la congruencia de las prácticas escolares con la normatividad de la Nueva Escuela Mexicana y los procesos de mejora continua. Se busca centrar la corresponsabilidad de las figuras educativas en garantizar el bienestar y el logro de los aprendizajes de las Niñas, Niños y Adolescentes (NNA).
Asimismo, se pretende lograr asesorías colaborativas y situadas, generando soluciones conjuntas con los actores educativos para mejorar el aprendizaje, el ser y el hacer de líderes pedagógicos. Se busca fortalecer las capacidades directivas y docentes mediante el diálogo y la retroalimentación, fomentando la corresponsabilidad y el empoderamiento de cada docente.
Problemática que dio origen a la intervención
La problemática detectada se centra en las tensiones que enfrentan los colectivos docentes ante la transición de un currículum prescriptivo en el que se indicaba qué y cómo enseñar a un currículo deliberativo, en el que el colectivo ejerce su autonomía profesional para la toma de decisiones. Esta transición, aunada a la incorporación de nuevos conceptos del Plan de Estudios 2022, ha generado diversas interpretaciones entre los docentes, por la complejidad y desafíos que implica su implementación se les ha complicado comprender que el codiseño es un proceso colaborativo y de participación de todos los actores educativos, al hacerlo solo el director no permitía una buena planeación ya que tenían dificultad en la vinculación curricular.
Como consecuencia, se identifican inconsistencias en el codiseño curricular y en la elaboración del Programa Analítico, los cuales presentan carencias en su construcción, dificultad en la vinculación con el contexto, los campos formativos, contenidos locales y adaptación para los niños de Educación Preescolar para implementar un curriculum flexible y situado. Asimismo, en algunos casos, estos procesos tienden a asumir como un cumplimiento administrativo más que como una herramienta para la mejora de la práctica educativa.
Ante esta necesidad, se reconoce que los docentes requieren mayor formación y acompañamiento, en el marco curricular, el codiseño, las metodologías, las modalidades y la evaluación formativa para transformar su práctica, de tal manera que el Programa Analítico se constituya en un espacio para contextualizar los contenidos nacionales a la realidad escolar, local y regional, promoviendo una visión flexible pertinente y situada y realizar proyectos con impacto social para su contexto.
Estrategia 1: Taller vivencial para la lectura de la realidad y apropiación curricular
La primera estrategia implementada consistió en la realización de un taller vivencial dirigido a toda la Zona Escolar 044, con el propósito de favorecer la apropiación y contextualización del currículo nacional. Se buscó fortalecer la autonomía profesional de los docentes para el diseño de los Programas Analíticos, de tal manera que respondan a las necesidades de sus comunidades, así como para adaptar los Programas Sintéticos, transformando en un Programa Analítico que de cuenta de la comunidad y jardín de niños, contextualizando los contenidos según las necesidades de los niños y su entorno.
Este proceso permitió transitar de los establecido en los documentos curriculares a su aplicación en el aula, integrando el diagnóstico, la contextualización y el codiseño. Como parte inicial del taller, se desarrolló una dinámica de reflexión a partir de las preguntas: ¿qué nos duele?, ¿qué fortalezas tenemos? y ¿qué nos rodea?, con la finalidad de identificar las problemáticas prioritarias que enfrentan los jardines de niños, la falta de higiene personal, la contaminación del agua, suelo y aire, en las comunidades, la falta de valores, la mala alimentación, la basura como un problema ambiental y de salud, al realizar el diálogo los docentes detectaron que existía coincidencia en sus problemáticas y que estaban sufriendo de lo mismo aunque estuvieran en diferentes contextos.
La metodología de trabajo se centró en el enfoque de la Nueva Escuela Mexicana, privilegiando el trabajo colegiado, la colaboración y la planeación conjunta. Se promovió una visión de aprendizaje comunitario, participativo y centrado en las Niñas, Niños y Adolescentes (NNA), fortaleciendo la autonomía profesional y la vinculación con la comunidad. Asimismo, se propició la conformación de una comunidad de aprendizaje, donde la experiencia docente se reconoce como el principal insumo para la reflexión crítica y la construcción colectiva del conocimiento.
El desarrollo del taller implicó la organización del personal por jardín de niños, integrando siete equipos de trabajo. Se analizó la lectura de la realidad, donde cada colegiado se dio a la tarea de dialogar nuevamente sobre su contexto externo: ubicación, servicios con los que cuenta la comunidad, cultura, fiestas y costumbres, lenguaje que predomina, contexto físico de los ejidos, nivel socioeconómico de las familias, formas de organización familiar y comunitaria, acceso y recursos disponibles, así como las condiciones en que los niños llegan al jardín de niños. Asimismo, se consideraron aspectos como la diversidad de la comunidad, la presencia de personas migrantes, las creencias religiosas, la existencia de servicios para personas con discapacidad y las condiciones de accesibilidad, así como las autoridades municipales de cada comunidad.
Después del análisis y la reflexión de la lectura de la realidad, los docentes pudieron reconocer aspectos de su contexto que no habían considerado, así como problemáticas presentes en su comunidad y su impacto en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
El resultado más importante del taller fue la construcción y actualización de la lectura de la realidad, detallando las problemáticas de la comunidad, los intereses de los alumnos y los recursos de la escuela, logrando que los docentes seleccionan los contenidos y los procesos de desarrollo de aprendizaje que abordarían, así como el orden en que se desarrollarían, incluyendo contenidos locales o regionales. Se consideró que este taller representó un cambio en la dinámica escolar, favoreciendo el trabajo colaborativo y logrando acuerdos entre los docentes para abordar problemáticas comunes, un diálogo con respeto, escuchando para entender y comprender al otro, buscando soluciones constructivas que beneficien a todas las partes involucradas, comunitario, escolar y entre ellos mismos como compañeros.
Se definió como estrategia para evaluar el proceso del taller el diseño de una rúbrica que permitiera visibilizar el proceso de aprendizaje, ofreciendo retroalimentación continua y favoreciendo una evaluación descriptiva centrada en el proceso, con criterios claros que describen la calidad del desempeño y orientan sobre lo que se espera en cada nivel.

Estrategia 2: Fortalecimiento del Consejo Técnico Escolar
Con los Consejos Técnicos Escolares, la problemática identificada fue el uso inadecuado del tiempo y del espacio para el diálogo, lo que convertía este espacio en una pérdida de tiempo. Ante esta situación, se brindó asesoría a los directivos con el objetivo de analizar los Lineamientos para la integración, operación y funcionamiento de los Consejos Técnicos Escolares, a fin de cumplir con su función principal: contribuir al máximo logro de los aprendizajes, implementar decisiones técnico-pedagógicas y propiciar espacios de formación que fortalezcan la autonomía profesional, reconociendo sus saberes y experiencia. Asimismo, se promovió la toma de decisiones pedagógicas que transforman las aulas, compartiendo prácticas que sí funcionan, favoreciendo el trabajo colaborativo y la construcción de un lenguaje pedagógico común.
Se promovió la adopción de decisiones informadas, pertinentes y oportunas para la mejora continua del aprendizaje y el desarrollo integral de los estudiantes, así como la contextualización del currículo para que tenga sentido en los aprendizajes de las niñas y los niños, considerando sus ritmos de aprendizaje desde el Diseño Universal para el Aprendizaje y tomando en cuenta sus intereses.
Como resultado, se logró mejorar el servicio educativo que prestan las escuelas, enfocando sus actividades en el logro de los aprendizajes de todos sus alumnos, fortaleciendo el trabajo colaborativo en cada institución y estableciendo acciones, compromisos y responsabilidades de manera colegiada, en la planificación todos tienen una tarea específica, lo que realizará cada uno en qué momento y cómo lo harán, asignando las responsabilidades de acuerdo a sus habilidades con la participación de toda la comunidad escolar. Asimismo, se fortaleció el desarrollo profesional del personal docente y directivo en función de las prioridades y necesidades educativas de cada escuela, impulsando el proceso de mejora continua como una práctica permanente. Esto permitió priorizar la atención a problemáticas específicas mediante la transformación de la práctica docente y de gestión escolar, liderada por los directivos, e implementar situaciones didácticas basadas en el juego y la exploración, fortaleciendo la oralidad, el pensamiento crítico y la curiosidad científica.

Estrategia 3: Formación directiva en el diseño del plano didáctico
Al identificar que el Programa Analítico se encontraba mal estructurado, la estructura no era correcta, la información era muy escueta y los contenidos no eran acordes a las problemáticas y que no impacta en los planos didácticos, se implementó como estrategia trabajar exclusivamente con las directoras en el diseño del plano didáctico, para conocer si dominaban los planos didácticos, El objetivo fue que asumieran su rol como líderes pedagógicas, comprendiendo su estructura, elementos clave e intencionalidad, para que pudieran acompañar y retroalimentar de manera efectiva al colectivo docente en su elaboración e implementación.
A partir de ello, cada directora realizó una planeación utilizando una metodología específica, misma que fue presentada ante el colegiado de directoras para su análisis y reflexión. Este proceso permitió el trabajo entre pares y la emisión de sugerencias para mejorar el diseño de los planos didácticos, favoreciendo su papel como guías en el proceso de codiseño, comprendiendo a los docentes y respetando su autonomía al contextualizar los contenidos, así como reconociendo la importancia de su función al coordinar la construcción de dichos planos.
El logro de esta estrategia se reflejó en la articulación entre el Programa Analítico (contexto y codiseño) y la práctica en el aula, al priorizar el diseño de prácticas pedagógicas situadas que respondieran a las necesidades e intereses de las niñas y los niños, integrando los ejes articuladores y fomentando el pensamiento crítico y la inclusión. Asimismo, las visitas y el acompañamiento pedagógico en cada escuela permitieron constatar avances, evidenciando cambios en las actitudes, saberes y prácticas del personal directivo y docente.
Se reconoció la relevancia de realizar un adecuado diagnóstico grupal, considerando la cultura escolar, el trabajo docente, los recursos tecnológicos, las habilidades del profesorado, la accesibilidad y las características de las niñas y los niños, así como sus necesidades, intereses y condiciones de ingreso en los campos formativos. A partir de ello, se logró priorizar las problemáticas a atender, integrando también temas de interés vinculados con las prácticas socioculturales de las comunidades.
Dentro de este proceso, se comenzó a considerar la temporalidad y a situar los procesos formativos en función del contexto, los contenidos, las problemáticas y los ejes articuladores, lo que permitió el diseño de proyectos desarrollados a lo largo del ciclo escolar. Esto facilitó la identificación de problemáticas, tiempos de intervención, campos formativos, contenidos y Procesos de Desarrollo de Aprendizaje (PDA) de cada grupo, incluyendo áreas como música y educación física, así como la articulación con la Estrategia Nacional y los ejes articuladores como núcleo de la integración curricular en la Nueva Escuela Mexicana.
Finalmente, al implementar el trabajo en el aula, se brindó acompañamiento a directivos y docentes mediante sugerencias y estrategias basadas en diversas metodologías y modalidades de trabajo, fortaleciendo así la práctica pedagógica.

Estrategia 4: Plenaria de zona para socialización de prácticas situadas
La siguiente estrategia consistió en realizar plenaria con toda la zona escolar, con el propósito de presentar la puesta en marcha del trabajo por modalidades, Taller Crítico, Rincones de aprendizaje, Centros de Interés, Unidad didáctica y Aprendizaje Basado en el Juego, cuyo objetivo fue garantizar la comprensión colectiva y el compromiso con su implementación práctica y situada. Para ello, se identificaron los momentos clave o fases, Punto de Partida/interés (diagnóstico), planificación (codiseño), Acción/desarrollo(implementación), socialización (comunicación de logros), Reflexión(evaluación) y cierre de la modalidad seleccionada. en cada una de las modalidades describiendo la definición, el propósito que busca cada modalidad, los contenidos posibles a abordar y en qué consisten y cómo se pueden abordar.
Esto permitió que cada escuela presentará evidencias del trabajo realizado en las aulas. Asimismo, durante la plenaria se llevó a cabo un taller con el personal docente, en el que participaron en actividades lúdicas y reflexionaron sobre la importancia del diagnóstico comunitario y la atención a las necesidades específicas de las niñas y los niños.
Lo más significativo de esta estrategia fueron los acuerdos colectivos generados, en los que, a partir del uso de la creatividad y la participación activa, surgieron nuevas ideas para fortalecer la práctica educativa.

Logros alcanzados e impacto en la zona escolar
Los logros alcanzados como zona fueron que todas las escuelas avanzaron al mismo ritmo, lo que permitió identificar las fortalezas y áreas de oportunidad de cada docente, así como determinar en qué casos era necesario brindar mayor acompañamiento. De igual manera, se reconoció a las directoras que podían fungir como apoyo pedagógico, favoreciendo el intercambio de experiencias.
Se descartó la simulación en el trabajo, ya que los avances se evidenciaron en cada jardín de niños, en el compromiso del personal directivo y docente, así como en el reconocimiento de las comunidades como centros de aprendizaje. Lo anterior se constató en un jardín de niños donde se diseñó un contenido nuevo y los PDA para implementar un proyecto sobre plantas medicinales del contexto. En este, las niñas y los niños explicaban que en sus patios se encontraban dichas plantas y que podían utilizarlas para aliviar padecimientos como la tos, la gripe o infecciones intestinales, sin recurrir necesariamente a medicamentos de laboratorio, constituyéndose en una experiencia significativa del logro de la organización escolar.
Otra experiencia relevante se presentó en un grupo donde había un niño con autismo, en el que la docente promovía su inclusión en todas las actividades. Sus compañeros fungían como apoyo, comunicándose de manera más pausada debido a que el ruido le generaba molestia, lo que favoreció la construcción de una cultura inclusiva. El impacto fue positivo, ya que se observó una transformación en las prácticas educativas, al reconocer que la evaluación formativa es un proceso permanente y al valorar la importancia de implementar estrategias que permitieran recuperar avances y mejorar los aprendizajes. Entre estas estrategias se incluyeron el uso de pictogramas, la creación de espacios de calma y la incorporación de intereses de los niños, como dinosaurios, figuras de colores, números, rompecabezas, bloques, plastilina y arena.
Asimismo, la autonomía profesional cobró relevancia, al evidenciarse cómo los docentes contextualizan los contenidos de los Planes y Programas de Estudio, integrando las culturas, valores y usos y costumbres de cada comunidad. Se reconoció que los Programas Analíticos son una construcción colectiva, de carácter inacabado y susceptible de modificarse según las necesidades de cada jardín de niños, haciendo uso de la libertad profesional y la capacidad crítica para adecuar, reorganizar, planear y evaluar los contenidos conforme a su contexto, tomando decisiones pedagógicas orientadas a la transformación social.
Otro logro importante fue que los Consejos Técnicos Escolares se utilizaron para definir la ruta de trabajo, haciendo uso del diálogo profesional entre pares y realizándose en un mismo espacio, lo cual permitió, desde la función de supervisión escolar, participar activamente en la construcción colegiada de cada centro educativo.
Finalmente, el reto de armonizar una Zona Escolar fragmentada por cuestiones político-sindicales permitió identificar la necesidad de establecer un diálogo efectivo, asegurando que las acciones implementadas fueran equitativas en toda la zona, favoreciendo la paz laboral y la gobernabilidad, y centrando un interés común: la formación integral de las niñas, niños y adolescentes (NNA).
Conclusiones
Lo anterior permitió consolidar un proceso de acompañamiento pedagógico y de gestión centrado en la mejora continua, fortaleciendo el trabajo colaborativo, la autonomía profesional y la toma de decisiones informadas. De esta manera, se favoreció la construcción de prácticas educativas contextualizadas que respondieron a las necesidades de las niñas y los niños, fomentando un aprendizaje de excelencia, inclusivo, pluricultural, colaborativo y equitativo.


