Por Lic. Cecilia Yadira Gamboa Alcázar – Jefa del Departamento de Investigación de la Dirección de Educación Superior
“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.”
— Nelson Mandela
La educación superior representa uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de las sociedades. En ella se forman las mujeres y los hombres que impulsarán el crecimiento científico, tecnológico, económico, cultural y social de un país. Sin embargo, el contexto actual plantea desafíos sin precedentes: la acelerada evolución tecnológica, el avance de la inteligencia artificial, la globalización del conocimiento y las nuevas demandas del mercado laboral obligan a replantear la manera en que concebimos los procesos educativos.
Hoy, el verdadero desafío ya no consiste únicamente en ampliar la cobertura educativa, sino en garantizar que cada programa académico responda con pertinencia a las necesidades sociales, contribuya al desarrollo regional y forme profesionistas capaces de transformar positivamente su entorno. En este escenario, los planes y programas de estudio dejan de ser simples documentos curriculares para convertirse en instrumentos estratégicos de transformación social.
Desde esta perspectiva, evaluar la calidad académica implica asumir una responsabilidad pública: asegurar que las instituciones de educación superior ofrezcan programas pertinentes, actualizados y orientados al bienestar colectivo.
Los planes y programas de estudio: el corazón de la calidad educativa
Cada plan de estudios representa una visión de futuro. En él se define el perfil del profesionista que la sociedad requiere, las competencias que deberá desarrollar y los valores que orientarán su ejercicio profesional. Por ello, su diseño exige una profunda congruencia entre los objetivos formativos, los perfiles de ingreso y egreso, las competencias, los contenidos curriculares, las metodologías de enseñanza y los mecanismos de evaluación.
La dinámica actual del conocimiento demanda programas flexibles, interdisciplinarios y en constante actualización. Las profesiones evolucionan con rapidez y, en consecuencia, las instituciones educativas deben revisar permanentemente sus propuestas académicas para responder a los desafíos científicos, tecnológicos y sociales.
Más allá de transmitir conocimientos, la educación superior está llamada a formar personas con pensamiento crítico, capacidad de innovación, sensibilidad social y compromiso con el desarrollo sostenible. En este sentido, la calidad curricular constituye la base sobre la cual se construye una educación pertinente, incluyente y transformadora.
Evaluar para mejorar: una responsabilidad del Estado
“El propósito más importante de la evaluación no es demostrar, sino mejorar.”
— Daniel L. Stufflebeam
Durante muchos años, la evaluación académica fue entendida como un procedimiento orientado exclusivamente a verificar el cumplimiento de requisitos administrativos. Hoy, esa visión resulta insuficiente. Evaluar implica analizar, con objetividad, la pertinencia, la congruencia y la viabilidad de los programas educativos, generando información útil para fortalecer la calidad y promover la mejora continua.
En este contexto, el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) adquiere un significado mucho más amplio que el de un simple trámite administrativo. Constituye uno de los principales mecanismos mediante los cuales el Estado garantiza el derecho de las y los estudiantes a recibir una educación superior de calidad.
Cada autorización otorgada representa un compromiso institucional con la sociedad, pues acredita que un programa educativo cumple con las condiciones académicas, jurídicas y administrativas necesarias para asegurar una formación profesional pertinente y de excelencia.
Evaluar, por tanto, significa proteger la confianza de miles de estudiantes que depositan en las instituciones educativas su proyecto de vida.
Dirección de Educación Superior – Departamento de Investigación: Evaluación técnica para la toma de decisiones
“Las instituciones aprenden cuando convierten la experiencia en conocimiento y el conocimiento en mejores decisiones.”
— Peter Senge
Dentro del procedimiento para el otorgamiento del RVOE, la Dirección de Educación Superior, a través del Departamento de Investigación, desempeña una función estratégica al realizar el análisis técnico de los planes y programas de estudio. Su labor consiste en valorar, con base en criterios académicos y normativos, la pertinencia, la congruencia curricular, la factibilidad académica y la viabilidad técnica de cada propuesta educativa.
Esta tarea requiere metodologías homogéneas, criterios objetivos y evaluaciones sustentadas en evidencia que permitan emitir Opiniones Técnicas sólidas, transparentes y plenamente fundamentadas.
Con ese propósito, el documento propone fortalecer institucionalmente la Revisión Colegiada como un mecanismo que favorezca la deliberación técnica, la uniformidad de criterios y la certeza jurídica, consolidando un proceso de evaluación más robusto, objetivo y confiable.
La evaluación académica deja así de ser una revisión documental para convertirse en un instrumento estratégico que orienta la toma de decisiones y fortalece la calidad de la educación superior en Chiapas.
El Lekil Kuxlejal: una visión humanista para transformar la educación superior
“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o construcción.”
— Paulo Freire
Uno de los aportes más relevantes del documento consiste en reconocer al Lekil Kuxlejal como un principio orientador para el diseño, la construcción y la evaluación de los planes y programas de estudio.
El Lekil Kuxlejal, expresión de la cosmovisión maya que significa “Buen Vivir”, se ha convertido en el principio ético-político del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, el cual representa una filosofía sustentada en la dignidad humana, la solidaridad, el respeto por la diversidad cultural, la armonía con la naturaleza y el bienestar colectivo.
Incorporar este principio en la educación superior, como lo ha inspirado el secretario de Educación, Roger Mandujano, implica trascender los indicadores tradicionales de calidad para valorar también el impacto social, humano y comunitario de los programas educativos.
La formación profesional ya no puede limitarse al desarrollo de competencias técnicas; debe integrar valores éticos, responsabilidad social, identidad cultural y compromiso con las comunidades.
Desde esta visión, el Lekil Kuxlejal no sustituye los estándares nacionales e internacionales de calidad; por el contrario, los fortalece al incorporar una perspectiva profundamente humanista, congruente con la transformación educativa que impulsa el Gobierno del Estado de Chiapas.
Evaluar para Transformar, transformar para servir
“La calidad educativa comienza mucho antes de que un profesor entre al aula. Comienza cuando una sociedad decide qué profesionales necesita, qué valores desea promover y qué futuro está dispuesta a construir mediante la educación.”
Epílogo del documento
La evaluación académica constituye una de las herramientas más importantes para garantizar que los programas educativos respondan a los desafíos del presente y contribuyan a la construcción del futuro.
Cada decisión relacionada con el otorgamiento del RVOE tiene un impacto directo en la formación de nuevas generaciones de profesionistas y, en consecuencia, en el desarrollo económico, social, científico y cultural de Chiapas.
Por ello, fortalecer la calidad de los planes y programas de estudio representa una responsabilidad compartida entre las instituciones educativas, la autoridad educativa y la sociedad.
Desde la Dirección de Educación Superior, a través del Departamento de Investigación, evaluar significa servir a la educación, proteger el derecho de las y los estudiantes a recibir una formación de excelencia y contribuir a consolidar un sistema de educación superior pertinente, innovador e incluyente.
La evaluación académica no concluye con la emisión de una Opinión Técnica; es precisamente a partir de ella que comienza la responsabilidad de construir el futuro.
Evaluar para transformar significa asegurar que cada plan y programa de estudio responda a las necesidades de la sociedad y forme profesionistas capaces de generar bienestar, innovación y desarrollo.
Desde la educación superior se siembran las Semillas del Lekil Kuxlejal: una educación para el Buen Vivir, sustentada en la excelencia académica, la inclusión, la pertinencia social y el compromiso permanente con el desarrollo de Chiapas.


