- Participación de Rosa María Torres Hernandez – Rectora de la Universidad Pedagógica Nacional.
Quiero hacer un agradecimiento particular a los comités técnico-pedagógicos, que creo que han hecho un esfuerzo muy importante. Pero no solamente eso: en lo que se ha convertido este trabajo, en estos foros, es en un acercamiento de las instituciones formadoras de docentes, de las instituciones de educación superior, a los procesos de la educación básica. No es fácil, para nada fácil, hacer ese encuentro, y creo que hoy hay un reconocimiento por parte de las instituciones de educación superior hacia el trabajo que hacen los maestros y maestras de educación básica y, a la vez, un reconocimiento de quienes pertenecen a la educación básica al trabajo que han venido realizando los comités técnico-pedagógicos. Me congratulo por eso, porque esa idea, cuando surgió, no parecía tan fácil de realizar, y creo que ahora se concreta.
Estamos llegando a la conclusión de estos foros y me parece que estamos ante la oportunidad de valorar la importancia de lo que hemos vivido en estos días; ustedes, durante estos dos días; yo, lamentablemente, solamente en uno. Esta reflexión pedagógica nos convocó a todas y a todos.
Estos espacios educativos son especiales para nosotros porque su relevancia nos permite participar, no solamente compartir información, que ya de suyo es enriquecedora, sino también construir una comprensión profunda sobre los desafíos que enfrentamos y sobre las posibilidades que tiene la transformación de la educación en este país.
Ese ha sido precisamente uno de los mayores logros de este encuentro, y por eso agradezco a todas y cada una de ustedes. Fundamentalmente me voy a dirigir a las mujeres, porque sé que somos la mayoría en el campo de la educación y creo que hay que reconocerlo.
Creo que uno de los aprendizajes más valiosos que deja este encuentro es la confirmación de que el conocimiento educativo se produce también en la práctica educativa. Es de ahí de donde se desprende también la importancia de la teoría, pero ahí está el germen específico. Las experiencias analizadas a lo largo de este foro muestran que las maestras y los maestros generan saberes fundamentales para comprender los procesos educativos, enriquecer las propuestas pedagógicas y construir alternativas frente a los desafíos que enfrenta la educación contemporánea. Si hablamos de manera particular de Chiapas, tendremos que decir que la complejidad y la riqueza de los contextos donde se desarrolla la vida escolar plantean un reto todavía mayor.
Esto significa pensar que las escuelas ubicadas en las regiones indígenas, rurales, urbanas y periurbanas, así como las comunidades, conservan saberes ancestrales y tienen formas propias de organización social, en territorios donde la educación desempeña un papel fundamental para fortalecer la identidad, promover el desarrollo comunitario y ampliar las oportunidades de participación social.
Por ello, creo que se está dibujando algo que también va a ser importante analizar después. Frente a la Nueva Escuela Mexicana, parece que aparecen conceptos como la Nueva Escuela Chiapaneca.
Según lo veo, representa mucho más que una aportación local a una política nacional. Constituye una apuesta por construir una educación capaz de dialogar con la diversidad cultural del estado, de reconocer la pluralidad de los lenguajes y saberes que conviven en este territorio y de fortalecer los vínculos entre la escuela, la familia y las comunidades. Esto no es fácil en un territorio como este, y creo que ustedes, más que yo, lo saben. Yo vengo de otras latitudes, pero conozco también la complejidad de lo urbano y sé igualmente la complejidad del sureste. Me parece muy importante reconocer, en este sentido, la importancia que tiene todo este proceso.
Quiero decir, para concluir este encuentro, que resulta indispensable expresar un amplio reconocimiento a las y los docentes. Creímos en ellos desde el principio, seguiremos creyendo y vale la pena seguir creyendo toda la vida, porque solamente ahí es donde se produce el saber pedagógico. Su trabajo es cotidiano, muchas veces desarrollado en condiciones, como ya se dijo aquí, desafiantes y en contextos de gran diversidad. Pero representan esa contribución que nadie más puede dar. Es una contribución invaluable para el desarrollo educativo, cultural y social de este, su estado, pero también de nuestro país.
Con solo una estrella de mar que se salve, con solo un niño que pueda ser un futuro para este país, habrá valido la pena cada una de las cosas que ustedes han hecho. Es aquí donde estas comunidades escolares, junto con las familias, las instituciones formadoras de docentes, los equipos académicos y los equipos técnicos; todas ustedes, cada una de las personas que representan, hacen posible lo que en realidad algunos creían que no era posible y por lo que muchos apostamos.
La construcción de una educación transformadora es una tarea compartida que requiere diálogo permanente, corresponsabilidad y compromiso colectivo. Nadie más que ustedes puede realizar esa tarea; nadie más que ustedes puede reconocer la importancia que esto tiene.
Que los aprendizajes compartidos durante este foro continúen alimentando la reflexión pedagógica, fortaleciendo la colaboración profesional y enriqueciendo la construcción de una educación humanista, intercultural y transformadora para Chiapas, en particular, pero también para el país en general, bajo la premisa de que la Nueva Escuela Mexicana, pero también, quizás, la Nueva Escuela Chiapaneca, representen una oportunidad para profundizar ese camino, fortaleciendo una visión educativa que coloque en el centro a las personas, que reconozca la diversidad como una riqueza y que contribuya a la construcción de una sociedad más democrática, que es nuestro más grande anhelo.
Muchas gracias por su participación, por su compromiso y por su contribución a estos esfuerzos que son colectivos, pero que también son individuales, porque cada uno de ustedes los hace realidad todos los días. Les agradezco mucho que me hayan dado la oportunidad, después de tres años de que empezó todo esto, de reconocer que algún sentido tuvo para las personas y que los niños y las niñas encontrarán en ustedes esa posibilidad de no creer que su circunstancia es destino y de comprender que siempre existen otras posibilidades.





