- Ellas hicieron de la educación una meta compartida y representan parte del cambio revolucionario que impulsa “Chiapas Puede”.
En una misma familia, dos generaciones decidieron dar un paso que transforma mucho más que las palabras: aprender a leer y escribir. Desde Tuxtla Gutiérrez, Doña Bertha Dominga y su nuera, Carolina Jiménez Sánchez, encontraron en la educación una meta compartida y hoy avanzan juntas hacia un nuevo horizonte.
Su historia representa parte del cambio humanista que significa “Chiapas Puede”, una estrategia impulsada por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar para erradicar el analfabetismo y llevar las oportunidades de aprendizaje hasta las comunidades y los hogares de quienes históricamente no habían tenido acceso a ellas.
“Estoy muy contenta de poder aprender junto a mi suegra. Estamos caminando juntas gracias a la oportunidad que nos dio el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y que llegó hasta la puerta de nuestra casa. Ahora también le queremos enseñar a mi suegro”, expresó Jiménez Sánchez.
Desde su domicilio en la capital chiapaneca, ambas encontraron un espacio dentro de sus actividades cotidianas para integrarse al programa. Así, entre las responsabilidades del hogar, el trabajo y la convivencia familiar, comenzaron un proceso que hoy les permite descubrir nuevas capacidades y mirar de otra manera su propio futuro.
De la mano de la Secretaría de Educación, encabezada por el secretario Roger Mandujano, “Chiapas Puede” continúa sumando historias de transformación, donde las familias dejan de ser únicamente espectadoras y se convierten en protagonistas de su propio aprendizaje.
Carolina Jiménez Sánchez es madre de familia y trabajadora del hogar. Cada día divide su tiempo entre el trabajo, su familia y sus estudios. Motivada especialmente por sus hijas, decidió enfrentar el reto de aprender a leer y escribir y hoy comparte con entusiasmo los avances que ha conseguido.
“La primera vez me dio mucha pena, pero conocimos a personas muy buenas con las que hemos ido aprendiendo. Una de mis hijas estudia la prepa y otra la universidad; ellas me dicen que le ponga ganas”, compartió.
Fue por invitación de su suegra que Doña Bertha Dominga conoció el programa. Acompañada por su maestro y con el respaldo de su familia, descubrió que aprender también podía convertirse en una experiencia de alegría, confianza y convivencia.
“Estoy muy contenta. Ya no somos las mismas personas de antes, ahora entendemos nuevas cosas. Gracias al gobernador, que se acordó de nosotros y tuvo la dedicación de darnos esta oportunidad” expresó.
Las palabras de Doña Bertha resumen el profundo significado de esta transformación: aprender a leer y escribir no solamente abre las puertas del conocimiento, también modifica la manera de comprender el mundo, fortalece la autonomía y transforma las relaciones dentro de una familia.
Hoy, nuera y suegra tienen claro que este es apenas el comienzo. Quieren continuar con su educación, superar nuevos retos y demostrar que el deseo de aprender no tiene edad y que una oportunidad puede convertirse en una nueva posibilidad de vida para toda una familia.
“A veces es difícil, pero tenemos que darnos el tiempo para poder aprender. Yo quiero seguir estudiando hasta donde Dios me permita y que sigamos avanzando como familia”, concluyó





