- Experiencias y aprendizajes promueven entornos escolares más comprensivos para el autismo.
“Un profesor puede ser la diferencia entre un niño que se siente rechazado y uno que se sabe capaz. He sido testigo de lo que ocurre cuando no hay comprensión, cuando se cree que el niño no quiere, en lugar de entender que, muchas veces, no puede. Hoy hablo como mamá, pero también como alguien decidida a hacer la diferencia. Voy a seguir abriendo caminos y sembrando conciencia en las escuelas, para que cada niño con autismo encuentre un espacio donde pueda ser él mismo y se sienta verdaderamente aceptado”, compartió Victoria Ruiz Gómez, madre de familia, durante la actividad “Concientización del Trastorno del Espectro Autista (TEA)”, realizada a través de la Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER) N°2.
Como parte de un diálogo de miradas convergentes, y bajo la visión del secretario de Educación, Roger Mandujano, esta actividad —realizada en el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo— reunió a docentes, directivos, madres y padres de familia, así como a integrantes de la Escuela Normal de Licenciatura en Educación Preescolar “Bertha von Glumer y Leyva” y de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 071, junto con otros miembros de la comunidad educativa.
A través de ponencias y testimonios, se compartieron experiencias y herramientas para construir entornos más comprensivos y accesibles para niñas y niños con TEA, integrados en la visión humanista y de transformación de nuestros entornos que promueve el gobernador Eduardo Ramirez Aguilar.
Durante su intervención, el ponente Norberto Vázquez López destacó la importancia de la presencia activa de madres y padres en los procesos de detección temprana del TEA, así como el papel fundamental del personal docente en la observación y acompañamiento del desarrollo infantil.
“Como adultos, debemos ayudarles a enfrentar los desafíos sociales y de la vida cotidiana. Es importante mantener la calma, conocerlos y comprender sus necesidades para poder acompañarlos mejor. Como docentes, necesitamos generar estrategias y espacios donde nuestros niños puedan autorregularse; ese también es un compromiso que debemos asumir”, señaló.
En representación de la comunidad docente, Alba Magaly Gómez Rosales subrayó el valor de la vocación docente, incluso frente a los retos que pueden surgir en el aula, e hizo un llamado a ejercer la enseñanza con sensibilidad y compromiso.
“Cuando trabajamos con amor y dedicación, los resultados llegan. A quienes inician y a quienes ya tienen años en el servicio, nos queda mucho por aprender y por mirar con más atención dentro de nuestras escuelas. Para eso elegimos esta profesión: para hacer las cosas con el corazón” expuso.
Por su parte, la maestra Saira Ortíz López abordó la importancia de la intervención pedagógica en los procesos de estimulación y acompañamiento de niñas y niños con TEA dentro de los centros educativos, así como el respaldo de instancias como USAER: “La inclusión no es solo dentro del aula, es de toda la escuela. Va más allá: implica a los gobiernos, a la sociedad, a la manera en que entendemos la salud mental.”
Desde la construcción de nuevos modelos educativos que promueve la Secretaría de Educación, este encuentro dejó claro que hablar de autismo es, sobre todo, hablar de empatía, de escucha y de humanidad. Es reconocer que cada niño y cada niña tiene su propio ritmo, su propia forma de ver el mundo, y que nuestra tarea como sociedad es aprender a mirar con ellos, no corregirlos.






