*Chiapas se consolida como referente nacional e internacional en materia de alfabetización, gracias a una visión comunitaria que ha hecho de la educación un acto de justicia social y solidaridad colectiva.
“Hace un año, junto con Mario Delgado y el gobernador Eduardo Ramírez, arrancamos en San Juan Chamula el programa de alfabetización más ambicioso en la historia de la entidad. Hoy decimos: gracias, Chiapas, por convertirse en cuna mundial de este trabajo profundamente humanista”, expresó Armando Contreras, director general del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA).
Durante la conferencia magistral impartida por el titular del INEA en la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), la Secretaría de Educación, encabezada por Roger Mandujano, en representación del Gobierno de Chiapas, expresó un amplio y enfático agradecimiento a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, cuyo respaldo institucional ha sido determinante para impulsar en la entidad acciones de alto impacto social y profundo sentido de justicia. En ese mismo marco, se reconoció el alto sentido de responsabilidad social de Armando Contreras, así como su acompañamiento firme y permanente para impulsar una verdadera revolución de las conciencias en favor de las personas que, por diversas circunstancias, no tuvieron acceso a la lectura y la escritura.
En su ponencia titulada “La alfabetización en México y la contribución histórica de Chiapas”, Contreras destacó el respaldo institucional y el compromiso del Gobierno del Estado, encabezado por Eduardo Ramírez, para impulsar una política educativa centrada en las personas, alineada al principio nacional de “por el bien de todos, primero los pobres”.
Asimismo, subrayó que este año Chiapas se prepara para una celebración de alcance internacional, al posicionarse como referente global con el Programa de Alfabetización “Chiapas Puede”, una estrategia que ha logrado articular a comunidades, voluntarias y voluntarios, instituciones y gobiernos en torno a un objetivo común: que nadie se quede atrás.
“Gobiernos como el de Eduardo Ramírez son pocos en el país y en el mundo. La alfabetización transforma vidas: permite pasar de la oscuridad a la luz. Muy pronto, Chiapas dará buenas noticias en el concierto de las naciones”, afirmó.
El titular del INEA agradeció a Chiapas por convertirse en un faro de conocimiento y justicia social para miles de personas que hoy aprenden a leer y escribir. Como resultado de este esfuerzo colectivo, México redujo su indicador internacional de analfabetismo al pasar de 4.1 a 3.9 por ciento, lo que permite al país ubicarse, bajo estándares internacionales, como territorio libre de analfabetismo. Este logro fue posible gracias a la contribución decisiva de Chiapas, que atendió a cerca de 200 mil personas en un año. “En cada espacio que tengo, no me cansaré de decir: gracias, Chiapas. Porque si Chiapas Puede, México puede”, enfatizó.
Finalmente, reconoció las acciones paralelas impulsadas por el Gobierno del Estado para cumplir con este compromiso, como la asignación de presupuesto y el trabajo coordinado de los subsistemas educativos, municipios y dependencias, que permitieron reducir en tan solo un año el porcentaje de población que no sabía leer ni escribir del 14 al 9.3 por ciento.
“Este es un logro real y digno de reconocimiento. Muchas administraciones lo intentaron y no lo consiguieron. Hoy, Chiapas demuestra que cuando hay voluntad política, visión comunitaria y amor por su gente, la historia también sabe reconocerlo”, concluyó.
El programa “Chiapas Puede”, bajo el principio del Lekil Kuxlejal (Buen Vivir), representa una nueva forma de entender la alfabetización: no solo como el aprendizaje de la lectura y la escritura, sino como un proceso colectivo que fortalece el tejido social, dignifica a las personas y abre oportunidades de desarrollo. A través de la participación de comunidades, educadoras y educadores solidarios, instituciones y gobiernos, el programa ha logrado llevar el conocimiento hasta los lugares donde históricamente no llegaba, convirtiendo la educación en un acto de inclusión y esperanza, y dejando miles de personas como testigos de la transformación educativa de la entidad.




