- Más de 300 personas fueron testigos de la transformación humanista que vive Suchiapa.
“Don Vicente Acosta, uno de mis alumnos, caminaba largas distancias y antes se guiaba por la forma de los árboles para poder llegar a su casa; hoy, gracias a su esfuerzo y constancia, puede leer los letreros y, al encontrar la palabra San Agustín, tener la certeza de que ha llegado a casa. Eso, para mí, lo es todo”, compartió con emoción Eyreni Lizet Pérez Llaven, alfabetizadora del municipio de Suchiapa.
Inspirada por el deseo de enseñar y transformar vidas dentro de su comunidad, Pérez Llaven se sumó hace más de cuatro meses al proyecto educativo prioritario impulsado por el gobernador del estado, Eduardo Ramírez Aguilar, y coordinado por el secretario de Educación, Roger Mandujano. A través del Sistema Integral para la Gestión de la Alfabetización (SIGA), este esfuerzo tiene como objetivo atender el rezago educativo histórico que enfrenta Chiapas, colocando a las personas en el centro de la política educativa.
Desde su experiencia como alfabetizadora, destacó la importancia del acompañamiento familiar como un pilar fundamental del aprendizaje. Relató con orgullo cómo los hijos e hijas de sus educandos los acompañaban a sus clases, los esperaban al finalizar y se involucraban activamente en cada lección, celebrando juntos cada pequeño logro.
“La edad no es un impedimento, es un reto. Mis alumnos decían que a su edad las letras ya no entraban en su cabeza, pero aun así estaban llenos de entusiasmo. Yo también lo estaba. Les dije que sí se podía, porque nunca es tarde para aprender”, recordó.
Más allá del aprendizaje académico, Eyreni implementó dinámicas que fortalecieron la participación, la confianza y la convivencia dentro de su círculo de estudio, apoyándose en los conocimientos adquiridos durante su licenciatura en Intervención Educativa. Cada sesión se convirtió en un espacio de crecimiento personal y colectivo.
“Dejando a un lado el incentivo económico, me llevo una enorme satisfacción personal. Ver los resultados es una gran alegría para mí. Normalmente trabajo con niñas y niños y pensé que sería muy diferente, pero hoy me siento profundamente orgullosa de que 14 personas hayan adquirido nuevos conocimientos conmigo”, expresó.
Asimismo, señaló que la nostalgia estuvo presente a lo largo de su labor, al conocer las historias de vida de sus alumnos y alumnas. “Antes la educación era distinta; muchos de ellos no tuvieron la oportunidad de estudiar porque debían trabajar en el campo. Hoy puedo decir con orgullo que concluyeron de manera extraordinaria los módulos de estudio”.
Finalmente, Eyreni Lizet destacó el entusiasmo de sus educandos por continuar aprendiendo. “Todos quieren seguir en el programa, y eso significa que la alfabetización no solo les enseñó letras, sino que les devolvió la confianza, la ilusión y la certeza de que aún hay caminos por recorrer”.
La alfabetización no solo representa la adquisición de habilidades de lectura y escritura; es una herramienta de transformación que empodera, fortalece la autonomía y abre nuevas oportunidades de vida tal como lo enmarca el Lekil Kuxlejal (Buen Vivir). Programas como Chiapas Puede reafirman el compromiso de la Secretaría de Educación con una educación inclusiva, humanista y orientada a la justicia social.





